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Son muchos los trabajos que deben realizarse con velas. Ellas son testigos de las peticiones y sirven para mantener la atención de las energías en aquello que estamos pidiendo una vez hemos finalizado el ritual.

Pero las velas, por sus características, nos ofrecen mucho más que actuar como testigos de nuestras peticiones.

¿CUALES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS VELAS?

Si observamos una vela, veremos que podemos distinguir en ella tres partes; en cierto modo asimilables a una persona. En primer lugar la cera, el cuerpo de la vela, que podemos relacionar con nuestro propio cuerpo o parte material. En segundo lugar el pabilo, o mecha, que se corresponde con la mente; y, finalmente, la llama (una vez hemos dado vida a esa vela) que se corresponde con el alma o espíritu.

Luego, si atendemos a estos aspectos y lo dicho anteriormente, tendremos una herramienta para empezar a comprender aquello que nos dicen las velas.

INTERPRETANDO LAS VELAS

Si nos fijamos en el cuerpo de la vela, nos daremos cuenta de que en muchas ocasiones la cera derretida va formando imágenes ya sea en la misma vela o al llegar a la base. Deberemos estar atentos a las formas que aparezcan, y tenerlas como referencia teniendo en cuenta que se refieren al aspecto material, físico.

Por ejemplo, si vemos la vela nos gotea de un lado en especial será bueno que tratemos de recuperar el equilibrio. Si se encharca abajo, deberemos tratar de ver cual es el dibujo que nos deja e interpretarlo con algún diccionario de símbolos si no conocemos su significado.

El pabilo de la vela, por otro lado, nos da detalles sobre el campo mental de la situación. Si vemos que arde muy deprisa quiere decir que no tenemos muchos obstáculos; que nuestro camino es, en principio, claro en esa dirección; siempre relacionándolo con lo que nos pueda decir la llama o la cera.

Si, por el contrario, vemos que la vela tarda en consumirse es señal de que nuestro trabajo requiere de mucha atención. Es una señal de que se está trabajando intensamente, pero que hay obstáculos a superar. Deberemos fijarnos, en cada caso, en qué vela sufre de uno u otro indicativo.

Finalmente podemos tener en cuenta la oscilación de la llama. Si la llama es alta, esbelta y estable es señal de que todo funciona bien; si en cambio la llama es más bien pequeña puede ser un indicativo de que algo va mal o más lento de lo que esperamos. Si la vemos chisporrotear nos indica que hay algún problema.

También deberíamos considerar el color de la llama, siguiendo el significado de cada color como es habitual y relacionándolo con el ritual que estemos realizando en particular.

Tengamos en consideración todos estos aspectos cuando encendamos una vela, ya sea sola o en un grupo para ritual, si queremos obtener información útil sobre cómo se desarrolla nuestro pedido. Cuanta más información tengamos, mejor podremos resolver los problemas eventuales que puedan aparecer.

No olvidemos tampoco valorar el resultado en su conjunto y tener en cuenta en qué situación se nos dice cada cosa. Por ejemplo, si hacemos un ritual para pedir justicia por algo (con una vela negra y otra blanca) y vemos que la llama de la vela blanca fluye bien, pero la negra es más bien pequeña; nos estará diciendo que aunque tengamos una buena luz para el pedido que efectuamos, hay varios elementos en contra que requieren de atención. Podríamos atender entonces al color de las llamas para ver qué mas podemos hacer siguiendo la misma metodología.

Y recuerdo, que si desea aprender más sobre velas, magia y la forma de mover las energías y desarrollar el potencial interior puede consultar nuestros cursos. 

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